El crimen del lago, de Qiu Xiaolong

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-¿Ha visto o ha oído algo sobre las floraciones de algas verdes en el lago? Todo el lago está cubierto de una capa espesa y hedionda, la gente lleva varios días sin agua potable…
-¿Ha intentado alguien hacer algo al respecto?
-¿De qué serviría? El gobierno municipal llama al brote “desastre natural”; debido a este tiempo caluroso, las bacterias han explotado a unos niveles nunca vistos. Sin embargo, sea cual sea la razón que inventen, usted no se la creería si viera fotos de las fábricas vertiendo residuos tóxicos en el lago…

El crimen del lago  es la séptima aventura del inspector jefe Chen Cao, de la policía de Shanghai. La serie comienza con Muerte de una heroína roja (2000), que se sitúa en el tiempo no mucho después de las protestas, y masacre final, de la Plaza de Tiananmen, en Pekin (1989). A lo largo de las ya nueve aventuras de Chen, Qiu Xiaolong nos muestra los cambios que se han ido produciendo en China desde la última década del pasado siglo XX y de lo que llevamos del XXI. Podría decirse que, en realidad y más allá de los casos investigados, el tema principal de las novelas no es otro que la China moderna (desde la perspectiva de Shanghai, ciudad natal tanto de Chen como del autor) y que cada libro, además de una investigación criminal, contiene apuntes sobre comida, arquitectura,  historia, política, poesía y filosofía chinas. Pensar en Xiaolong es pensar en autores de novela (negra) como Camilleri, Mankell, Markaris, Vázquez Montalbán y tantos otros que retratan, lúcidamente, las sociedades de su tiempo.

El crimen del lago nos acerca, de manera directa, a los problemas ambientales de la China contemporánea, que ya se asomaban en alguna de las novelas anteriores de Xiaolong. Asuntos sobre los que los medios de comunicación, no demasiado atentos en nuestro país a esa parte del mundo, nos informan de vez en cuando: contaminación atmosférica hasta límites infernales  en muchas ciudades, problemas de calidad y cantidad con el agua dulce, alimentos no aptos para el consumo humano, accidentes industriales, como el de Tianjin en 2015, que dejó más de 100 muertos. Puede recordarse, por lo metafórico, la imagen de una pantalla gigante, instalada en la Plaza de Tiananmen, para que pueda verse el amanecer, puesto que la nube de smog impide ver el sol real algunos días.

Sin embargo, aunque la contaminación del aire en muchas grandes ciudades chinas resulte física y socialmente más visible, algunos expertos consideran que la cuestión del agua es la más preocupante. Hace unos días, un artículo del New York Times se refería a un informe que indicaba que el 80% de los pozos en las zonas rurales se encuentran contaminados.

De manera más concreta, la contaminación del Lago Tai es casi tan protagonista de la novela como el caso de asesinato que investiga el inspector Chen. El Lago Tai, situado en la llanura del Delta de Yangtze  y relativamente cerca  de Shanhai, es el tercero más extenso de China y del que depende el abastecimiento de agua de unos treinta millones de personas. En 2007 hubo un extraordinario afloramiento de algas verdes que afectó al abastecimiento de unos diez millones de personas pero, tal y como recoge la cita con la que comenzaba esta reseña, el Gobierno lo consideró formalmente un desastre natural (aunque saltaron algunas alarmas).

En cuanto al diagnóstico del problema,  ese Lago Tai que llora (Don´t cry Tai Lake se titula la obra en inglés, al igual que el poema que incluye, obra del inspector-poeta) la novela se refiere, en diferentes momentos, a vertidos de industrias, a la contaminación procedente de la acuicultura, de las aguas residuales de las ciudades (solo Wuxi, la ciudad en la que se desarrolla la acción, cuenta con seis millones y medio de habitantes), a los vertidos procedentes de la agricultura…

Hay abundantes referencias, a lo largo de El crimen del lago, a los problemas ambientales de China, en general, y que muestran una excelente documentación por parte del autor (por lo que se ha podido comprobar consultando alguna bibliografía en español y, especialmente, en inglés)

La contaminación está tan extendida que ahora supone un problema para todo el país. En cierto modo, está afectando al desarrollo de China, porque el crecimiento económico basado en el PIB se produce a expensas del medio ambiente…

Merece también la pena subrayar la reflexión que se hace sobre las causas de esos problemas ambientales que, en buena medida, parecen comunes a muchos lugares de este planeta.

Pero, ¿cúal es la raíz del problema? La avaricia humana. La contaminación no es una cuestión que afecte a nuestro país, como reza el  proverbio, los cuervos son negros en todas partes, pero aquí adopta una forma que es, sin duda, característica de China.

–Característica de China — , repitió Shanshan, mirándolo a os ojos –, lo mismo que repiten los periódicos sobre el socialismo chino.

Porque China carece de un sistema legal sólido, y por la desilusión ideológica generalizada, sobre todo a resultas de la desastrosa Revolución Cultural, la gente se apropia de todo lo que cae en sus manos, por las buenas o por las malas. Vivimos en una época de consumismo desaforado. Algunos economistas consideran incluso la codicia como un mal necesario…

El autor expresa, al final de la novela, un claro pesimismo ante la posibilidad de que sucedan cambios radicales en el corto plazo.

Quienquiera que suceda a Liu y a Fu gestionaría la empresa igual que antes con tal de mantener el negocio competitivo y rentable y de afianzar su cargo, todo ello a expensas del medio ambiente. La empresa Química Número Uno de Wuxi no sería la única en hacerlo. Muchas otras fábricas construidas alrededor del lago, y por todo el país, harían lo mismo.

Funcionarios del Gobierno de distintas jerarquías, más que conscientes de las consecuencias desastrosas de la contaminación, habían consentido todo esto con tal de no perjudicar al Partido.

En este sentido, hay que reseñar un cierto cambio de actitud por parte del Gobierno chino que, al menos sobre el papel,  muestra un interés estratégico por las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad ambiental. Cabe, cómo no, el escepticismo, por supuesto, pero, al menos, se aprecia una cierta visión que, en nuestro país, resulta casi inexistente, por no destacarse que se apunta en dirección opuesta a la sostenibilidad (pero este no es el tema de la reseña)

Puede señalarse, a modo de ejemplo, que el último Plan Quinquenal, el decimo tercero (2016-2020), sienta las bases, para los autores de un informe reciente, de una new phase of intensive transition from a heavily polluted low-end manufacturing towards a lucrative, high-tech, modern country powered by clean energy, with cleaner air, a greater role for markets in allocating scarce resources and driven by low-to-zero emission vehicles (Kumar y Thurlow, 2016). En el terreno de los hechos, parece existir, por ejemplo, una apuesta clara por las energías renovable como cuando se indica, en el informe mencionado, que en 2014 China instaló más capacidad que toda Europa y el resto de la región Asia Pacífico juntos. Ya se verá; pero, sin duda, lo que suceda en China afecta a todo el planeta (son más de 1300 millones de habitantes y alrededor de los nueve millones y medio de km2 de extensión).

El personaje del inspector muestra parte de las complejidades y contradicciones de la China contemporánea. Se trata de un detective culto (hijo de un filósofo neoconfuciano y que estudió  literatura inglesa en la universidad), crítico y con capacidad para navegar en las sutilezas de la política china (dejándose querer por los sectores renovadores del Partido Comunista, del que forma parte), aficionado a la gastronomía, lo cual resulta bastante canónico dentro de la literatura negra. El que escriba poemas, ya resulta más original.

Otro personaje interesante de esta obra, desde la perspectiva del Ecoclub de lectura, es Shanshan, la ingeniera-activista que representa el incipiente y fuerte, pese a la persecuciones gubernamentales, movimiento ecologista y ciudadano que está emergiendo frente a la crisis ambiental. El empresario convertido en ambientalista, Jiang, está inspirado en un personaje real, que fue encarcelado durante tres años.

Qiu Xiaolong, nacido en 1953 en Shanghai, vive en los EEUU, donde fue invitado en 1988; decidió quedarse tras las protestas de Tiananmen, dado que sus simpatías le hubieran hecho objeto de persecución. Es profesor en la Universidad Washington de Saint Louis (Missouri) y, además de novelas, escribe poesía, que algunas veces se intercalan en sus novelas, como sucede con la que estamos reseñando. Sus obras han sido traducidas a numerosas lenguas y el inspector Chen es un personaje popular dentro del mundo de la novela negra. El último título de la serie del inspector, El dragón de Shanghai (2016),  hace, por cierto, bastantes alusiones a la contaminación  y calidad de de los alimentos y, especialmente, al caso de los 16.000 cerdos muertos que aparecieron flotando en un  río cerca de Shanghai en 2012.

CONVERSAREMOS SOBRE ESTA NOVELA EL PRÓXIMO 26 DE ABRIL A LAS 19H EN LA CASA ENCENDIDA (MADRID).

PD/

La web del autor (no está demasiado activa):  http://www.qiuxiaolong.com/

Se encuentra bastante información en inglés sobre los problemas ambientales en China. Además de la referencia que se hace de Kumar, S. y Thurlow, H. (2016):  China’s 13th Five Year Plan: THE CLEAN TECHNOLOGY REVOLUTION AND ITS IMPLICATIONS FOR EUROPE, queremos dejar el enlace con un artículo breve  en español: http://dialogochino.net/los-desafios-ambientales-para-china/?lang=es

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La Casa Encendida continuará alojándonos en 2016

LCE 2016

Las sesiones presenciales del Ecoclub de lectura de 2016 continuarán celebrándose en La Casa Encendida (Madrid), a quien agradecemos su colaboración y hospitalidad. Comenzamos el pasado 8 de marzo con Ultimátum, de Matt Glass, y seguiremos con El crimen del lago ,de Qiu Xiaolong, el próximo 26 de abril.

El 24 de mayo conversaremos sobre Elisabeth Costello (particularmente sobre los dos capítulos que llevan por título “Las vidas de los animales”), del Premio Nobel JM Coetzee. Y el 28 de junio nos acercaremos al mundo de la narrativa para niños y jóvenes de la mano de La profecía de Gaia, de Isabel de Navasqüés.

Tenemos ya propuestas para septiembre, octubre y noviembre, pero queremos darles una vuelta antes de anunciarlas (a tiempo de las vacaciones del verano).

Aprovechamos estas líneas para volver a comentar que en cada sesión presencial nos acompañará, al menos, una persona que forme parte del Grupo de investigación en ecocrítica, GIECO. Para la sesión  de abril contamos con Bibian Pérez, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid. Durante la de mayo nos acompañará Marga Carretero, de la Universidad de Granada y, para la de junio, estará con nosotros Ester Laso, de la Universidad de Alcalá de Henares. Para esta última sesión de junio esperamos contar, además, con la autora de la novela. Y en todas las sesiones, el coordinador del Ecoclub de lectura, Nacho Santos, hará una introducción breve enfocada hacia los temas ambientales que plantean las obras.

¡Nos vemos en La Casa Encendida!

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LECTURAS QUE PROPONEMOS PARA LOS PRÓXIMOS MESES

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Hasta el próximo verano proponemos, en primer lugar, Ultimátum, de Matt Glass, que ya habíamos puesto sobre la mesa a finales de 2015. Se trata de un thriller político ambientado en las negociaciones internacionales sobre el cambio climático, que plantea temas muy interesantes en el contexto “post Cumbre de París”del pasado diciembre (cumbre real y no en la ficción). SOBRE ESA NOVELA CONVERSAREMOS EL PRÓXIMO 8 DE MARZO A LAS 19h EN LA CASA ENCENDIDA (MADRID).

La siguiente propuesta es El crimen del lago, del chino Qiu Xiaolong, una de las últimas aventuras del conocido inspector jefe Chen, de la policía de Shangai. Un forma muy amena de acercarse a la China contemporánea y a esos tremendos problemas ambientales de contaminación de los que los medios de comunicación se hacen a veces eco. Organizaríamos la sesión presencial en la segunda mitad de abril (posiblemente el 26).

Queremos traer todo un premio Nobel de Literatura al Ecoclub de lectura: J. M. Coetzee;  en dos capítulos de su obra Elisabeth Costello se aborda el tema de nuestra relación con los animales no humanos. La sesión presencial tendría lugar en la segunda mitad de mayo (posiblemente el 24).

El 7 de junio, y en el marco del club de lectura Petra Kelly (que organiza el think tank Ecopolítica), volveremos a poder conversar sobre El salario del gigante , esa novela de José Ardillo, ambientada a finales del siglo XXI en nuestro país,  que nos muestra un escenario que podría ser bastante real.

Nos despediremos, antes del verano, con una obra, que desborda fantasía, dirigida a jóvenes pero que hemos disfrutado como adultos: La profecía de Gaia , de Isabel de Navasqües. Posiblemente nos encontremos el 28 de junio y es probable que podamos contar con la autora.

Aprovechamos la ocasión para comentar que estamos colaborando con el Grupo de investigación en ecocrítica, GIECO (ya hablaremos en otra ocasión sobre qué es la ecocrítica). Lo hacemos en el ámbito de las sugerencias de lecturas y, además, alguno de sus miembros intentará participar en las sesiones presenciales (de hecho, ya participaron en un par de ocasiones en 2015).

Desde hace poco,  puedes seguirnos también por Twitter (además de por Facebook)

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ULTIMÁTUM, de Matt Glass

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Estas cosas ocurrirán. Nada de lo que hagamos podrá detenerlas. ¿Por qué? Son efectos de las cosas que se han hecho, o se han dejado de hacer, en los últimos diez, veinte, treinta años. Firmamos tratados pero no los hemos cumplido. Acordamos objetivos a largo plazo pero no firmamos objetivos a corto plazo que nos permitieran cumplir los primeros. La verdad más dura y triste que os tengo que revelar es que durante los últimos diez, veinte, treinta años os han contado mentiras. Se os dijo que encontraríamos la manera de  de reducir las emisiones contaminantes y mantener el crecimiento económico en el mismo ritmo. Se os dijo que dispondríamos de nuevas tecnologías y que hasta que esto sucediera podríamos utilizar las viejas. Se os dijo que la actividad voluntaria bastaría cuando fuera necesaria la regulación. En pocas palabras, se os dijo que no teníamos que sacrificar nada y que, sin embargo, de algún modo  todo cambiaría (…)

Ultimátum , de Matthew Glass, es un thriller político que se desarrolla en el contexto de las negociaciones internacionales sobre el clima y que muestra, principalmente, las tensiones entre EEUU y China. La novela nos sitúa en 2032, cuando el senador Joseph Emerson Benton gana las elecciones presidenciales en los EEUU. En ese año, la “reubicación” de algunos millones de norteamericanos debido a los impactos del cambio climático se ha incorporado al núcleo central de las campañas electorales junto con asuntos “tradicionales” como la educación y la salud.

Los acuerdos sobre cambio climático en el marco de las Naciones Unidas se hallan estancados. El autor se adelantó con Ultimátum, publicada en 2009, a lo sucedido en la Cumbre del clima de Copenhague en 2010 y, aunque nos gustaría que no fuera así, a lo que pudiera suceder, quizás, tras la Cumbre de París de 2015.

Aquel día había otros ciento cincuenta líderes en el Palazzo, donde demonios quiera que esté, y todos firmaron, hasta el último de ellos, y te juro que mientras firmaban esos papeles ni uno solo de ellos pretendía cumplir las obligaciones que estaban firmando. Y ninguno lo hizo (…)

El Presidente Benton se encuentra con datos, no hechos públicos, que muestran una situación mucho peor de lo esperado (hay que reubicar a cuatro veces más personas de lo que pensaban, en torno a unos 25 millones) y también con que, ante el estancamiento de las negociaciones multilaterales (y de la acción), el Presidente saliente ha comenzado a negociar bilateralmente, y en secreto, con China…

La novela plantea un mundo en el que los efectos del cambio climático están ya muy presentes, tal y como muestran diferentes fragmentos de la novela:

Hemos de forzar las conversaciones entre India y Bangladesh, y creo que finalmente tendremos que ofrecer una ayuda significativa para el reasentamiento de los refugiados por las inundaciones en el Golfo de Bengala. Oficialmente, más de once millones ya están en India, y en realidad es probable que sean más del doble (…)

Despídete de Miami. El área de la triple zona tendrá un huracán de categoría cuatro o superior y la tormenta ahogará a todo bicho viviente hasta Orlando. . Y por si tienes dudas, la sequía del Sur de California no acabará nunca. Hablamos de un desierto. Sumando todo, hablamos tal vez de treinta millones de personas y un coste de veinticinco trillones en los próximos años (…)

Sin embargo,  y pese a que se ofrece una cierta información del contexto, los efectos y costes del cambio climático permanecen en un segundo plano frente a la dinámica de las negociaciones. Estamos ante una obra también de interés desde la perspectiva de las relaciones internacionales, que plantea temas como las dificultades de las negociaciones multilaterales o el cómo abordar la gobernanza de problemas globales.

Ultimátum también muestra un buen conocimiento del funcionamiento de la administración norteamericana y, en un mundo de series televisivas, hace pensar en la estupenda El Ala Oeste de la Casa Blanca. Se reflejan las perspectivas, unilaterales y multilaterales de su política exterior (que representan, por ejemplo, los personajes del Secretario de Estado y el embajador ante la ONU). También se apuntan en la obra informaciones sobre la política interior y exterior china y se dan algunas pinceladas sobre el bastante irrelevante papel de Europa.

El tema central de las negociaciones en la novela, y en la realidad, es el del reparto justo reducción de emisiones que la comunidad internacional tiene que abordar para minimizar la magnitud de los cambios. ¿Qué criterio utilizar?: ¿La base del PIB? ¿La renta per cápita? ¿Y qué hacemos con  las responsabilidades históricas, es decir, las emisiones acumuladas? ¿A quién atribuir las emisiones chinas por deslocalización de nuestras empresas o a las que producen todo lo que nosotros consumimos? Estas preguntas aparecen en la novela, donde también se encuentran algunas respuestas y argumentos.

Aprovechando la lectura de Ultimátum, cabe decir que, recientemente, se ha puesto nombre a un nuevo subgénero dentro de la ficción, la “ficción climática” (CliFi en inglés) y se imparten asignaturas y cursos especializados en algunas universidades (sobre ello se hablaba en dos entradas del blog del Ecoclub de lectura no dedicadas a una novela específica).

Sin embargo, y como se señala en una de esas entradas, a la vista de los resultados de la Cumbre del clima celebrada en Paris (un milagro si lo comparamos con lo que podría haber sido y un desastre si lo comparamos con que debería haber sido escribía el incisivo George Monbiot en su columna de The Guardian),  lo sucedido con las negociaciones de los últimos años y  lo que suceda en los próximos podría ajustarse a lo que anticipa Mathew Glass en Ultimátum.

Pese a lo acordado en París y a la esperanza de que suponga un punto de inflexión (las valoraciones, como siempre, abarcan un amplio espectro), los compromisos de reducción de emisiones presentados voluntariamente por los países ante Naciones Unidas nos conducen, si es que se cumplen, a un escenario de entre casi  tres grados y  tres grados y pico, (muy alejado de esos 2ºC o 1,5ºC recogidos en el texto final).

De hecho, un reciente informe, de la organización Climate Central, sobre los potenciales afectados por los efectos en la subida del nivel del mar en las ciudades costeras del planeta (si solo subiera 2ºC la temperatura sobre los niveles preindustriales, se baraja una cifra de entre 130 y 458 millones de personas). Así que podrían ser reales  los millones de  reubicados (desplazados/refugiados) climáticos  que sugiere Matt Glass en la novela.

Y 2015 ha sido el año más cálido en el planeta desde que se toman registros de temperaturas…

Por ello, cabe preguntarse en primer lugar, ¿cuánto tiene de ficción la ya denominada “ficción climática”? y, en segundo lugar: ¿qué puede hacerse para que en 2032 la situación sea mejor que la que va a encontrarse el Presidente Benton?

Matthew Glass es el pseudónimo de un autor australiano que vive en Londres. Además de Ultimatum (2009), su primera novela, ha publicado posteriormente End Game (2010), reeditada dos años después como Trigger Point, otro thriller geopolítico, ambientado en 2018 y donde de nuevo China y los EEUU entran en conflicto.

PD/Celebraremos una sesión presencial sobre la novela el 8  de marzo (en Madrid) a las 19h. El lugar está pendiente de confirmación, pero recibirás la información si sigues este blog o nos sigues por Facebook, Twitter o nos escribes indicando tu interés.

https://www.facebook.com/ecoclubdelectura/

@Ecoclubdlectura

ecoclubdelectura@gmail.com

 

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¿FICCIÓN? CLIMÁTICA

Londres imágenes 2

De nuevo, un blog amigo, Ceniza de ombú, enfocado hacia las literaturas que transforman, nos invita a escribir. Y lo hacemos, con la referencia de la cumbre del clima de París muy cercana, sobre “novelas, cambio climático, ficción y realidad”:

En los inicios de este siglo XXI, Rubén Bertomeu conduce por las calles de una pequeña ciudad del Levante español. Hace mucho calor. En la radio comentan algo sobre  el cambio climático pero “a quién le importa”, piensa mientras vive pasando de un ambiente climatizado a otro.

Del calor habla en estos momentos la emisora local (…) Hay que remontarse a los años cincuenta para encontrar una sucesión de días con temperaturas tan elevadas. Se trata de la segunda ola de calor del verano(…) A ti, todo esto ya te da igual, Matías, y a mi me aburre la cháchara(…)

Porque ahora me paso la vida huyendo del sol, del calor, metido en una malla nodal de cápsulas climatizadas: la oficina, el coche, los restaurantes y cafeterías, la casa de la ladera del Montbroch herméticamente cerrada y refrigerada durante la mayor parte del día(…)

También en nuestros días, los ganaderos y agricultores de una comunidad pobre y vulnerable de Tennessee  contemplan preocupados como no para de llover. En su comarca, de repente aparecen, desorientadas en su migración,  millones de mariposas monarca.

El campo adyacente, el huerto que laboriosamente habían plantado los vecinos el año anterior se estaba muriendo bajo la lluvia(…)

 

CONTINÚA LEYENDO EN:

http://www.otromundoestaenmarcha.org/ceniza-de-ombu/2015/12/14/ficcion-climatica/

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BEATRIZ Y LA LOBA, de Concha López Llamas

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Desde niña he sentido especial atracción por los lobos. Siempre he deseado su cercanía y hasta su encuentro en el bosque, a solas. Saberme parte de su tierra me ha dado el punto de salvajismo que me conecta con la Madre, me renueva y me revitaliza.
Qué mejor para las hembras de homo sapiens que experimentan violencia de género, pensé, que impregnarse de la energía de estos seres indómitos y sabios, afectados de violencia de especie y no por ello resignados a ser exterminados y sometidos. Trotar sobre sus grupas les dará claves para derribar sus torres de cristal, cárceles del yo edificadas sobre cimientos de humillaciones y miedos. 

Con estas palabras abre Concha López Llamas las notas de “Beatriz y la loba” (Bohodón Ediciones, 2014), novela en la que Beatriz, una joven zamorana, y Oak, una lobezna nacida en la Sierra de la Cabrera, pierden a la vez los sustentos necesarios para la vida: hábitat, familia, alimento y trabajo. En el trayecto vital que realiza cada hembra para sobrevivir, se van definiendo aspectos esenciales de la cultura de cada especie y de los efectos generados por la interacción de ambas. La obra que ponen sobre la mesa las violencias de los hombres sobre las mujeres y de la especie humana (particularmente de los varones, todo hay que decirlo) sobre los lobos.

Esas vinculaciones ente el desprecio por la naturaleza y el desprecio por las mujeres por parte de los hombres  hace que “Beatriz y la loba” haya sido calificada como la primera novela ecofeminista española. El ecofeminismo, los ecofeminismos (porque hay varios) comparten la visión de que la subordinación de las mujeres a los hombres y la explotación de la naturaleza son dos caras de la misma moneda y responden a una lógica común: la lógica de la dominación y el desprecio a la vida (así se afirma en el capítulo “La centralidad de los cuidados, las mujeres y la sostenibilidad” que forma parte de “Cambiar las gafas para mirar el mundo”, coordinado por Cembranos, Herrero y Pascual)…

“Los varones, armas de destrucción masiva” titulaba hace tiempo,  en El País,  una tribuna, que hablaba del sesgo de género en la violencia y las guerras, Ignacio Torreblanca, conocido analista de temas internacionales; así que, inspirados por el título del artículo, cabe hacerse la pregunta: ¿Somos los varones auténticas armas de destrucción masiva para las mujeres y para la naturaleza?

Seres como Severino, como Santiago, como tantos otros humanos que habían hecho del lobo y de la mujer el locus donde desarrollar la agresividad, expresión de insatisfacción eterna, de desconfianza sembrada en el otro, de miedos atávicos, de inseguridad en sí mismos

¡Los lobos! (Canis lupus signatus es el nombre científico del lobo ibérico, la subespecie de Canis lupus que habita nuestra península). La lectura de “Beatriz y la loba” invita a retroceder en el tiempo, hasta esos programas de “El hombre y la Tierra” (y en especial el del lobo) que nos convocaban a toda la familia frente al televisor, cautivados por la voz de Félix Rodríguez de la Fuente. En la actualidad, la población de lobos ibéricos puede estimarse (hay diversas fuentes y un censo pendiente) en apenas 1.500 ejemplares, distribuidos sobre todo en el cuadrante noroccidental de la Península Ibérica (alguno se ha asomado a la Sierra de Guadarrama).

Cuenta una web especializada que si se suman los porcentajes de herbívoros, ovejas, conejos y otros carnívoros el resultado es que un 75% de la dieta del lobo entra en conflicto con intereses humanos. En una época en la que la población humana era reducida y existían aún grandes espacios abiertos, libres de la injerencia del hombre, el territorio y los recursos que sostiene eran suficientes para que ambas especies pudieran subsistir con ocasionales encuentros entre ellas. En la situación actual, en la que el hombre pretende acaparar virtualmente todos los recursos como propios, la presencia del lobo resulta insostenible, salvo en reducidos enclaves.

¿Podemos convivir los animales humanos con los animales no humanos? ¿Podemos convivir humanos y lobos? La novela recoge opiniones diversas (favorables, contrarias, matizadas) en relación a la segunda pregunta, como la de un personaje real, el conocido naturalista Benigno Varillas, que habla por la radio:

Entonces, según lo que usted promueve con su Proyecto Carne de lobo, los ganaderos y los lobos pueden coexistir en castilla y león a pesar de ser la comunidad más lobera de España… Claro que sí, -contestó Benigno Varillas- conocido defensor de la naturaleza y promotor de desarrollo rural. Con este proyecto se pretende revalorizar la figura del pastor, que pasaría a ser, además de ganadero, productor de biodiversidad y gestor de espacios naturales…

 La respuesta a la primera pregunta tiene que ver con cuestionarnos, como hace Jorge Riechmann en “Todos los animales somos hermanos. Ensayos sobre el lugar de los animales en las sociedades industrializadas”, de quién es el mundo y si el mundo es de los inversores, si el mundo es de la gente o si el mundo es de la gente, pero no solo de la gente, también de las plantas, los peces y los pájaros; también de los elefantes, los osos y las ballenas azules: también de los seres humanos que vivirán dentro de cien años en este planeta martirizado. Para Riechmann, esta última respuesta es la respuesta más nueva (en términos históricos), la más profunda en su dimensión moral[…] También es, a mi entender, la única que está a la altura de nuestro tiempo…

En “Beatriz y la loba” se habla del poder terapeútico de la naturaleza, que repara, al menos en parte, el daño que produce en Beatriz su marido y, de manera progresiva, proporciona seguridad a la protagonista humana de la novela. Pero la naturaleza de la comarca zamorana de La Carballeda es mucho más que un simple marco, es coprotagonista de la novela.

Pareciese que sus pies no se regían por la cabeza, sino por alguna parte desconocida de su cuerpo empeñada en hacerla vagar por aquellos montes primitivos. La sonrisa interior no se hizo esperar, y le llenó el pecho de una felicidad que no encontraba límite…

Mucho estaban aportando en aquel cambio de actitud sus andanzas por el monte, a espaldas de su marido, cuando cada día transgredía lo establecido al salirse de los caminos marcados para explorar su mundo interior… Cada vez que Beatriz lograba abrirse paso entre los jóvenes robles enmarañados, por muy compleja que fuera su red, las firmes argollas que arrastraban sus pies se debilitaban…

 La novela plantea también una reivindicación del mundo rural, que incluye todo un trabajo de recogida del habla local de esa comarca zamorana, que se integra en el texto de la novela (y clarifica con notas a pie de página);  abundan expresiones coloquiales,  nombres locales de plantas, de aperos de labranza, de elementos de la arquitectura popular etc.

Era la única de aquel entorno en la que dos grades traveseros, situados a ambos lados de la puerta de entrada recibían el doble abrigo de un viejo corredor y de los muros laterales del edificio, prolongados más allá de los límites de la fachada principal. Una vieja manzanal, en una de las esquinas, confiaba buena parte de sus frutos al entarimado del sobrao

Tras la lectura de “Beatriz y la loba”, y comparados los comportamientos sociables de los lobos y depredadores de los varones humanos en la obra, lo que deja de tener sentido es la expresión “El hombre es un lobo para el hombre”, que popularizara el pensador  Thomas Hobbes en el XVII (que a su vez la recogió del comediógrafo latino Plauto, que en su obra “Asinaria”, escribió: Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit, es decir: Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro). La conocida expresión es injusta y falsa. Quizás habría que proponer algo como: El ser humano es un varón patriarcal para el ser humano (y para los lobos y el planeta)…

Concha López Llamas, bióloga, catedrática de Ciencias Naturales en la educación secundaria y reconocida educadora ambiental, nació en Madrid, hacia mediados del siglo XX, pero sus raíces familiares se encuentran en la comarca zamorana de La Carballeda, donde se desarrolla la acción de Beatriz y la loba (2014), su última novela. Anteriormente, en el ámbito de la narrativa, ha publicado Bajo el dominio del Río Negro (2011), que nos acerca  al territorio de Beatriz y la loba, y La piel restaurada.

Al final de la novela se incluyen unas interesantes notas que proporcionan información y pistas para saber más sobre el lobo ibérico. Pueden consultarse también diversas webs como, por ejemplo: http://loboiberico.com/lobos/

Conversaremos sobre la novela, acompañados por su autora, Concha López Llamas, el  martes 1 de diciembre, a las 19h, en  La Casa Encendida (aulas de trabajo de la planta 2).

La novela puede conseguirse vía:

puntos de venta

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NARRATIVAS Y LÍMITES PLANETARIOS

Hace algunos días, un blog amigo enfocado hacia las literaturas que transforman, nos invitaba a compartir alguna reflexión sobre “narrativas y medio ambiente”:

La literatura siempre ha revelado una cierta relación entre los seres humanos y la naturaleza y, en algunos casos, ha transmitido una visión sobre ella (acuden a la cabeza inmediatamente los Románticos). Existe, de hecho, una “literatura de la naturaleza”. Y existe una disciplina, no tan joven, la Ecocrítica, que aplica su capacidad de análisis sobre esa relación entre la literatura y el medio ambiente.

Entre las lecturas recientes, me viene a la mente la fuerte presencia de la naturaleza en la “muchovendida” (tomo prestada la palabra a Ramón Buenaventura) Trilogía de Baztán, escrita por Dolores Redondo. El río Bidasoa, los bosques y montes del Valle de Baztán, donde se asoman, recogidos de las mitologías vasco-navarras, seres como el basajaun, el guardián del bosque (así se titula el primer volumen de la trilogía), y la mari, personificación de la madre tierra, reina de la naturaleza. Y en el terreno de “los clásicos”, puedo mencionar a Miguel Delibes y su Señor Cayo, con quien me reencontraba este verano: un ejemplo cercano de lentitud y de buen vivir, con todo mi respeto por el sumak kawsay andino

CONTINÚA LEYENDO EN:

http://www.otromundoestaenmarcha.org/ceniza-de-ombu/2015/10/07/narrativas-y-limites-planetarios/

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